sábado, 28 de julio de 2012

AGUA

Chuyia, una niña de tan solo ocho años, es dejada por sus padres en una casa de viudas, ya que según la religión Hindú, una esposa es parte de su esposo mientras el vive, cuando muere el esposo muere la mitad de su cuerpo y esto la destina a una vida miserable en donde pensar en volver a casarse es considerado pecado.

Ella con su inocencia y su desconocimiento logra el cariño de las viudas y a medida que el tiempo transcurre, comprende que esta destinada a ser como las demás viudas. Pero ocurre algo, Kalyani, una viuda que era prostituida, se enamora y decide casarse, pero la viuda mayor no se lo permite y cuando se ve libre descubre que el padre de su futuro esposo Narayan, ha sido uno de sus clientes y ella decide suicidarse sumergiendo en el río y ahogándose. Chuyia es prostituida por la viuda mayor y al darse cuenta otra de las viudas que conoce y comprende que no hay porque llevar esa vida, decide ir con Chuyia a la estación del tren en donde se encuentra Gandy, un personaje importante e influyente quien dice "Yo creía que Dios era la verdad, ahora se que la verdad es Dios y por eso voy en busca de ella"; en ese instante didi logra que Narayan se lleve a Chuyia con la esperanza de una buena vida para la pequeña, al ser él un hombre con principios y conocedor de la situación.

Las implicaciones en los procesos educativos en la mujer han traspasado los límites de la dignidad humana, ya que someten a la mujer siendo aún una niña a casarse sin saber, solo por una anterior negociación entre sus padres y en caso de quedar viudas, parece ser que sus tradiciones y su religión las condenan a una vida humillaciones y condiciones precarias, en donde considerar otro punto de vista fuera de la concepción religiosa es pecado. Claramente los procesos educativos sumen a la mujer en la ignorancia y la convierten en un objeto social en donde parece increíble concebir como en nombre de la religión se degrada la vida de un ser.

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